domingo, 22 de septiembre de 2019

*MaryNinaTeam

Tu y yo, da igual donde estemos, a qué distancia o con quien. Da igual el tiempo, siempre estarás a mi lado, siempre habrá algo que hacer, una  peli que ver, un sitio al que ir, algo de lo que hablar, algo de lo que reír, algo por lo que brindar. Y si no lo hay, lo buscamos.
Da igual estar calladas en cualquier sitio perdido, da igual cantar una y otra vez la misma canción, da igual quedar solo para mirarnos a los ojos, da igual comer siempre chocolate y bollería. Que siempre serás mi rincón favorito, mi persona preferida, mi sonrisa admirable.
Hay muchas, muchísimas clases de amor, peros in duda nunca querré a alguien de la manera en la que te quiero a ti. Vas por delante de todo y no te cambio por nada porque siempre, pase lo que pase, bueno o malo, me equivoque cien mil veces seguidas, elija lo incorrecto o me ahogue en un diminuto vaso de agua se con certeza que estarás a mi lado y yo al tuyo (sin ninguna duda).
Porque eres mi mitad, diferentes pero iguales y eso nos hace únicas e inseparables. Juntas somos capaces de todo hermana, de conseguir cualquier cosa.
Constantemente pienso en nosotras, en *MaryNinaTeam y me quedo con esos ratitos. Con los que enriquecen mi vida, lo que me portan, los que e hacen sentirme feliz, en su estado más puro. Me quedo con los ratos breves pero suficientes para ponernos al día. Me quedo siempre con ganas de más, de tener más tiempo. Me quedo con las casualidades, con la incertidumbre.

Me quedo con las huellas que dejan las personas al pasar por mi vida, me quedo contigo.

Punto y seguido

Siempre he sido la romántica de mi grupo de amigas. La que regala un “arriesga” como consejo. La que en sus ratos libres vive inmersa de libros románticos con historias de amor imposibles  y a la vez perfectas.
Hasta hace un tiempo sólo quería sentirlo ahí, a una cierta distancia entre el corazón y tu olor. A una distancia capaz de hacerme soñar sin límites, al mismo tiempo que con la imposibilidad de robarme las ambiciones.
Pero de repente llegas tú. Convencido de soportar mi caos, mis horarios, mis obligaciones. Cediendo, entendiéndome, apoyándome siempre con ilusión. Llegando como el rey de la casa, haciéndote sueño de todo lo mío y yo con la ilusión de compartir todo contigo. Haciendo planes que el tiempo decidirá, pero disfrutando al máximo cada deseo para que se cumpla. Llegando siempre tarde, sabiendo que aunque para mi el tiempo es oro adoro cuando llegas con la sonrisa puesta y la hora pasada.


No te puedo prometer un amor de libro, ni un viaje al mismísimo Júpiter, pero te puedo asegurar que si escribiéramos nuestra historia muchos entenderían que el amor es más que un te quiero.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Te parecías tanto al amor de mi vida

Te parecías tanto al amor de mi vida.
Esa sonrisa,
Esa voz, 
Esa mirada,
Esa forma de acariciar,
Esa manera de morder los labios al besar,
Esas pequitas en tu espalda,
Esa entrega en la intimidad,
La manera en cómo me presentabas a tu familia,
Cómo me presumías delante de tus amigos.

Te parecías tanto al amor de mi vida.
Cuando me decías “te quiero” las mariposas revoloteaban alegremente perdiendo el rumbo completo, ausentándose de la realidad.
Cuando me decías “te necesito” hacía lo imposible por ir a verte sin importar las adversidades, me valía tus sonrisa al llegar.
Cuando me decías “te amo” podría jurar que una nueva estrella nacía en el infinito y desconfiguraba el cosmos.
Cuando me decías “te deseo” un nuevo pecado era agregado a nuestra  inmensa lista de todos los que ya habíamos cometido y no nos arrepentíamos de ninguno de ellos.
Cuando me decías “ siempre estaremos juntos” ponía mi corazón sobre la palma de tus blancas y sedosas manos porque era mi lugar favorito sin lugar a dudas. ¿Qué porqué lo di todo por tí? Porque estaba segura de que lo valías.
Te parecías tanto al amor de mi vida que no sé porqué lo escribo en pasado.


jueves, 5 de septiembre de 2019

No vaya a ser que me despierte

No me beses con tantas ganas, no vaya a ser que me despierte. Bésame lento, acariciándome el pelo y enredándote en mi piel, mientras, cógeme la cara hasta que me observes soñar con los ojos cerrados. Acaricia mis mejillas y mírame a los ojos hasta que me sonroje y te lance una sonrisa directa al corazón. Dame besos por el cuello y que no se te olvide el beso final en la oreja, respirando hondo y susurrando todo lo que la noche le hizo al día. Juega con un mechón rubio de mi pelo al viento,  diviértete jugando al escondite con mis ojos. Muérdeme el labio lentamente. Mírame y no te preguntes “¿Lo hará bien?” sino “¿Su cabeza será igual de dulce que ella?”, “¿En qué pensará cuando me mira con esos ojos color miel?”.
Enlaza mi  nariz con la tuya, entretanto cierra los ojos, pero despacio, no corras, no vaya a ser que uno de los dos se despierte. Abrázame y deja que escriba poesía en tu espalda, déjame enseñarte la lentitud de lo efímero y la fugacidad de los momentos más intensos.
Cógeme  de la mano y no me sueltes jamás no vaya a ser que uno de los dos se desvele pero…
-Shh…. ¡Calla, calla!- me dijiste mientras colocabas uno de tus dedos en mi boca.
-¿Qué pasa?- pregunté asustada.

-No me beses con tantas ganas, no vaya a ser que me despierte.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Wake me up when September ends (Green Day)

Otro septiembre más, otro año más. Viene el frío, anochece antes, exámenes, trabajos, noches eternas… eso es lo que significa septiembre para cada uno de nosotros o al menos para mi. Tenemos las miras cerradas y aún así nosotros mismos creamos más obstáculos y problemas que nos dificultan con creces el camino.
Según dicen, somos la generación perdida, supuestamente somos los que estamos acostumbrados a que todo nos lo sirvan en bandeja, hecho y cortado. Listo para comer.
Todos los que estamos leyendo esto somos de tener la última palabra en las conversaciones, de callar bocas cuando lo único que se escuchan son estupideces ofensivas, porque sí, así somos la generación.

Sí, viene otro septiembre pero…¿Y por qué no hacemos de este septiembre uno inolvidable que nos deje huella para siempre? Ya sé que anochece antes, pero las noches son más largas así que tenemos mucho más tiempo para seguir con nuestras charlas. Sí, hace más frío, así mejor, pegaditos junto a la lumbre y una peli de excusa para mirarte a los ojos y perderme en las constelaciones de tu espalda. Sí, noches eternas de estudio, trabajos y más exámenes ¿y qué? Ya obligarás tu a las noches a no amanecer jamás, ya cerrarás bares, ya encontrarás a la persona adecuada, ya disfrutarás todo lo que te queda por disfrutar. 
Porque no somos la generación perdida, sino la generación que nos perdemos para encontrarnos.

Summer Time

¡Ya empieza!
Empiezan las noches largas de las que luego ni te acuerdas y los días sudando y poniéndote como una auténtica gamba tomando el sol en la playa. Empiezan las duchas por las mañanas con la única intención de despejarte y las duchas por la noche para salir y lucir ese pelazo. Toca oír cada semana “Creo que mañana bajan las temperaturas" y cada día “quiero un amor de verano”. Empiezan los días durmiendo en el que el desayuno se convierte en cena y las noches en la que no dejas de oír “hoy no tengo hora”. Empiezan las llamadas de tus amigas a las tantas de la madrugada que te despiertan para ir a tomar algo al bar de enfrente. 
Empiezan los días soleados y el sol abrasador de Julio, los “Tía no me mojes” que acaban en la piscina, los quemados que duelen, las sombras que buscas por todos lados. Las palmeras, la brisa fresquita del mar, los paseos por la arena, el aire caliente del vapor del agua al salir del baño, el pelo salado y los pies blancos, las meriendas que acaban en cenas con amigas y los “viernes por ser viernes” y los “lunes por ser lunes”.


Vivir sin hora en el calendario.

MÍA

Hoy me lo dedico a mí. Por todas las horas, minutos y segundos perdidos, por llevar siempre encima una sonrisa en la cara. Por las veces que me he parado a ayudar a los demás cuando necesitan ayuda y dejo de pensar en mí, por las muchas que aún salpicando, me he metido para sacar del hoyo a mucha gente.
Por llorar por quien no se lo merecen en absoluto, pero sobretodo, por nunca tirar la toalla. Ser una persona constante y luchadora. Soy de las que nunca perdió la esperanza pero sí de las que si abrazan algo no lo suelta, de las que si se propone algo lo consigue.
-Prometido- le dijo cuando ya lo tenía en sus manos.
Así que hoy, quiero dedicármelo a mí, por estar ahí siempre; en las buenas, en las malas y en las peores porque sólo yo se lo que me anima y sube mi autoestima hasta las nubes , lo que me hace reír y lo que me saca una buena sonrisa.
Siendo muy yo, siendo muy mía.


Hoy me lo dedico a mí porque casi todo lo aprendí perdiendo.

Cambio de sentido

Acuérdate de todo, a veces las cosas tienen un doble significado con un cambio de sentido totalmente opuesto y llega a confundirnos.
En cada “es broma” hay un poco de verdad, y un poco de mentira en cada “te odio”, hay un poco de sentimiento en cada “no me importa nada” y bastante dolor en un “estoy bien”.
Nos encontramos con un montón de mariposas revoloteando en el interior de nuestro estómago en un “te he superado” y miedo en un “te quiero”.En un “déjame tranquila” siempre quedará un “no tires la toalla y ven a por mi por favor”.
En un “ojalá no te conociera” siempre quedará un poco de “Ojalá hubiera salido bien”

Es evidente que no lo estamos haciendo nada bien. Hay cosas que es mejor que estén separadas, aunque duela. Porque sí, quizás quisiste pero lo hiciste mal, quizás le contaste toda la verdad pero no has tenido en cuenta las miles de veces que tú misma te mordías el labio mientras narrabas esta apócrifa historia o incluso quizás necesitabas ayuda pero no te rebajabas a pedirla. Nunca pensé que llegaría el día en el que me daría cuenta de todos estos fallos continuos y absurdos dañaban el corazón de alguien.

Ahora comprendo que fue la forma más triste y bonita que tuvo la vida de decirme que de nada sirve esperar cuando no te lo has ganado.

viernes, 30 de agosto de 2019

Microrrelatos

“Quiero desnudarte, 
pero no hablo de quitarte la ropa, 
sino de desmantelarte el alma”


“Allí, donde acaba su sonrisa empieza el invierno”


“He notado que aún la gente que dice que está todo predestinado 
y que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, 
mira antes de cruzar la calle”


“La primera vez que me acordé de vivir ya estaba muerta”


“Volando a ras del suelo me encontré conmigo
 y tras un largo e intenso suspiro, 
volví a caer en el vacío”


“Él, traficante de órganos,
Ella, experta en corazones”


"Dicen que el roce hace el cariño,
yo creo que tu risa me hizo el amor"






Siempre he pensado que le debíamos algo, pero me he dado cuenta que ya hemos dado suficiente.

Siempre he pensado que le debíamos algo
Pero me he dado cuenta que ya hemos dado suficiente.
Se sintoniza la radio y se escuchan mujeres en las calles reclamando sus derechos como simples ciudadanas. 
El reloj marca las 12 del mediodía y el barrio se tiñe de morado una vez más. 
FUERZA, sólo necesitamos fuerza.
8 de marzo es la fecha en la que se conmemora la lucha de un grupo de mujeres.
10 horas de trabajo y paridad salarial, lo que pedían ellas para lograr la igualdad
Huelga, fábrica textil, derechos, lucha…
Palabras que recorren nuestros cuerpos cada vez que recordamos esta fecha cuando se prendió fuego, cuando se prendieron vidas, se esfumaron los derechos y volvieron las heridas.
129 trabajadoras se marcharon sin más, alzando la mano para volver a pelear. La respuesta de ellos nos marcó una vez más al dejarlas morir en tanta oscuridad letal.
Han pasado casi 160 años de ese terrible acontecimiento, si lo podemos llamar así porque no fue un accidente sino un asesinato  con sangre de por medio.
Siempre he pensado que le debíamos algo
Pero me he dado cuenta que ya hemos dado suficiente.
Parece  que después de tanto tiempo hemos mejorado.
¿Dónde está ese progreso señor  director?
Que no queremos que 8 de marzo sea una fecha de reflexión sino de lucha y trabajo. Que en muchos lugares del mundo las mujeres siguen demandando derechos básicos como la cultura, el acceso a la educación, el trabajo o la simple aceptación.
Que los países desarrollados continúan aprovechándose de los más necesitados.
¿Siglo XXI? 
¡Asqueroso avance!
Díganme, ¿esto es mejora, progreso, avance?
Siempre he pensado que le debíamos algo
Pero me he dado cuenta que ya hemos dado suficiente.


FEMINIST REVOLUTION!


El gran día

Hoy era mi gran día. Me invité a cenar para ponerme uno de los mejores vestidos que guardaba mi anciano y desolado armario. Hacía tiempo que no quedaba para tomar algo y temía que los nervios me jugaran una mala pasada.
Labios rojos, ojos grandes y mirada inquieta.
Noche de verano, calor y buen sabor de boca en la maleta.
Todo había sido planeado para ir a la perfección. Todo va a salir bien- me juré una y mil veces en mi cabeza. Y si, allí estaba yo sentada en la terraza de un bar cualquiera dispuesta a devorar una pizza familiar al lado de esa preciosidad, ¡pedazo de chica!- pensé nada más verla.
Esta muchacha era de las que confiaba en ella más que en nadie, de las que organizaba partidos de volleyball a las  seis de la tarde con la única intención de juntar a las amigas y pasar un buen rato, de las que un beso en la frente significaba llenar el cielo de estrellas para formar la constelación más sincera del planeta. Ella era de las que paseaba por el mundo sin agarrarse a nada, las barandillas estorbaban y no dejaban paso al atrevimiento y mucho menos al límite que eso conllevaba. A veces incluso salía sola de bar en bar a conocer gente nueva, “diversidad” era su palabra favorita. Era de las que cantar a los cuatro vientos nunca había sido un problema y por favor, no hablemos de  timidez, eso pasó de moda hace unos años señora, gritad, gritad bien alto que estamos aquí para dejar huella.

Con el tiempo me di cuenta de que esa chica de aquella noche no era nadie, simplemente se trataba de un vago reflejo de lo que me gustaría haber sido y no fue por miedo a encontrarme.

martes, 27 de agosto de 2019

Ya te dije adiós, ahora cómo te olvido

A veces, por miedo a que nos dejen, por miedo a que ya no seamos ese motivo de alguien, nos aterrorizamos y no somos capaces de cerrar la puerta de un portazo claro y contundente para que incluso los vasos de la cocina caigan al suelo y nos demos cuenta de que ya se han ido. Estamos rotundamente solos, yo y los cristales que han dejado de recuerdo por si se me ocurre decir adiós.
A veces, es necesario marcharse y ver como la casa se derrumba a nuestros pies sabiendo que estamos fuera, estamos a salvo. En ocasiones llorar es otra forma de sobrevivir, de no ahogarnos y permanecer en estado de neutralidad completa.

A veces duele demasiado la fuga, pero mucho más doloroso es renunciar a respirar por alguien a quien ni siquiera se da cuenta de tu asfixia.

El gran día

Hoy era mi gran día. Me invité a cenar para ponerme uno de los mejores vestidos que guardaba mi anciano y desolado armario. Hacía tiempo que no quedaba para tomar algo y temía que los nervios me jugaran una mala pasada.
Labios rojos, ojos grandes y mirada inquieta.
Noche de verano, calor y buen sabor de boca en la maleta.
Todo había sido planeado para ir a la perfección. Todo va a salir bien- me juré una y mil veces en mi cabeza. Y si, allí estaba yo sentada en la terraza de un bar cualquiera dispuesta a devorar una pizza familiar al lado de esa preciosidad, ¡pedazo de chica!- pensé nada más verla.
Esta muchacha era de las que confiaba en ella más que en nadie, de las que organizaba partidos de volleyball a las  seis de la tarde con la única intención de juntar a las amigas y pasar un buen rato, de las que un beso en la frente significaba llenar el cielo de estrellas para formar la constelación más sincera del planeta. Ella era de las que paseaba por el mundo sin agarrarse a nada, las barandillas estorbaban y no dejaban paso al atrevimiento y mucho menos al límite que eso conllevaba. A veces incluso salía sola de bar en bar a conocer gente nueva, “diversidad” era su palabra favorita. Era de las que cantar a los cuatro vientos nunca había sido un problema y por favor, no hablemos de  timidez, eso pasó de moda hace unos años señora, gritad, gritad bien alto que estamos aquí para dejar huella.

Con el tiempo me di cuenta de que esa chica de aquella noche no era nadie, simplemente se trataba de un vago reflejo de lo que me gustaría haber sido y no fue por miedo a encontrarme.

KARMA

¿Alguna vez has pedido una segunda oportunidad para conocer a alguien por primera vez?

Hola, por aquí todo como siempre. Las luces apagadas alumbran tu ausencia, el fuego ya ni calienta y el reloj solamente para en las horas puntas.
Que sepas que estoy intentando olvidarte pero estas malditas sábanas continúan oliendo a ti, ¿dos cucharadas de azúcar al café?¿ Cuando? Nunca, quizás siempre desde que llegaste a mi vida pero ya no.  Ya no quiero saber nada de ti. ¡Vete cobarde!. No tuviste la fuerza suficiente para demostrar simplemente un gesto de cariño, un “Ey amor” o un beso en la frente de los que se quedan grabados para el resto de la vida.

La vas a ver brillar, bailar y lucir ese vestido tan bonito que tanto te gustaba y cuando te des cuenta de que ya no es por ti, ni por tus encantos de mierda, recordarás cómo era contigo y su bonita manera de endulzarte el día sin la necesidad de ir en busca de bombones ni helados de chocolate. En ese momento, si, justo en ese mismo instante  te darás cuenta que es difícil encontrar a alguien que te quisiera de la forma en la que ella lo hizo y ahí conocerás el KARMA.

domingo, 25 de agosto de 2019

HE(ARTS)

How beautiful you look like that, remembering that smile so cheerful, so calm, so crazy, so passionate, so complete, but above all, so free.
So you.
I must admit that your heart looks wonderfully good but don't forget that you owe him a talk and it's already 4:00 p.m.
Threatens to leave without knowing that the door was always half-closed for a long time.



(Que bonita te ves así, recordando esa sonrisa tan alegre, tan tranquila, tan loca, tan apasionada, tan completa, pero sobre todo, tan libre. 
Tan tú.
Debo admitir que ese corazón te queda maravillosamente bien pero que no se te olvide que le debes una charla y ya son las 16:00h.

Amenaza con irse sin saber que hace ya tiempo la puerta quedaba siempre entornada.)

Ojalá te enamores...

Todos dicen “Ojalá te enamores de alguien que te cuide, te ame y te proteja”, pero nadie te dice ojalá cuando te enamores no falles, ojalá cuando te enamores cuides de ese amor como lo mejor de tu vida,.
Ojalá cuando te enamores no permitas que un error tonto de un segundo arruine todo lo que habéis logrado construir en años, ojalá no hieras con palabras el corazón de quien te ama.
Ojalá cuando te enamores cumplas cada una de las promesas que le hiciste, ojalá vivas libremente sin ningún tipo de celos, ojalá cuando te enamores seas para la persona que amas todo eso que quieres para ti…

Ojalá nos enseñaran  que el amor no solo se pide, también se da y se hace bonito.

Cuando me pregunten por el amor

Cuando me pregunten por el amor, yo siempre les hablaré de ti.
De nosotros…
Les hablaré de cómo me haces reír a cualquier hora del día y de cómo encontramos siempre un motivo para acabar a carcajadas, a pesar de haber tenido el peor día del mundo. Les hablaré de nuestras noches en la terraza, contándonos todo sin juzgarnos por nada y de cómo acabamos siempre escuchando nuestras canciones favoritas y comiéndonos a besos. Les hablaré de cómo nos cuidamos, de cómo nos cargamos los miedos de la mano y del cómo celebramos juntos todos y cada uno de los sueños cumplidos. Les hablaré de tu sonrisa y de tus ojos y de cómo me hacen sentir la persona más afortunada del planeta.Les hablaré de nuestros planes improvisados que se convierten en nuestros mejores recuerdos. Y por supuesto, no me olvidaré de hablarles  de esos momentos tontos en los que solos decimos chorradas y todo lo demás nos da igual.
Si me preguntan, también les hablaré de nuestras odiosas discusiones, de cómo nos ponemos de los nervios el uno al otro y de cómo a veces estamos horas sin hablarnos porque de lo contrario saltarían chispas entre nosotros. Les hablaré de nuestras diferencias, pero ojo, que les contaré orgullosa que aceptamos todas y cada una de ellas y que los enfados se nos pasan tan rápido que poco después ni los recordamos. Les hablaré de cómo me haces tan feliz, que a veces no me doy cuenta. Y también, de lo orgullosa que estoy de compartir mi vida contigo.

Cuando me pregunten por el amor, yo sonreiré y les diré que el amor somos tu y yo.


Todos los días…

domingo, 2 de junio de 2019

Versos de sutura para (des)cosidos

Cuando te intenté hablar en aquel bar de la esquina no fue, para nada, porque llevara dos copas de más, fue por llevar un corazón de menos.
Amarte ha sido lo más bonito de toda esta historia inacabada, perderte fue extinguirme cuando aún tenía toda una vida por delante que disfrutar. Y aquí estoy, bebiendo tu recuerdo, tragando el humo que se aleja de tu boca poco a poco, besando la ausencia de tus manos que, sin apenas tocarme, aún hacen que se me erice la piel.
Que si, que esta herida es incapaz de curarse sin cristalmina ni alcohol  y mucho menos con besos porque ya, oxidados por el viento, el tiempo se han pronunciado una última vez cansado de aguantar siempre lo mismo, la repetitiva historia una y otra vez. 
Lo siento pero creo que ya nos veremos cuando el destino tenga la intención de juntarnos, mientras tanto, cuídate. Pero cuídate bien. No hay otra solución decente para arreglar todo este caos de lágrimas que me causas cada vez que se empañan los cristales del baño y observo ese corazón que dibujaste una tarde cualquiera para hacerme recordar que siempre, siempre, estarías ahí. Está claro que ese es tu truco, esa es mi magia.

Estos son algunos versos de sutura para (des)cosidos porque tengo claro que si hay algo que perder, que sean los miedos.


Maldito cobarde

Ojalá vinieras
enfadado,
harto de esperarme
y una vez aquí,
golpearas la puerta a patada
mientras gritas:

“Cobarde, sal ahora mismo y enfréntate al AMOR DE TU VIDA”

¿Qué sabor tiene el olvido?

Este silencio corrompe mi alma, mi corazón se estremece y siente desprecio por parte de todos, o mejor dicho, por parte de ti.
El olvido está lleno de memoria y tranquilo, que a ti si que te recordaré. Has sido experto en echar de más a quien un día echaste de menos, profesional en todo lo que respecta al amor mundano y al qué dirán. 
Te olvidé el día en el que no me importó mirar tus mensajes y ya no había ninguno, cuando la hora de conexión era algo secundario o incluso en el momento que pulsé el botón para borrar nuestras conversaciones.  
Te olvidé cuando descubrí que tu número de teléfono ya no estaba en la lista de “mejores amigos” y no olvides que tu presencia ha sido mi mayor ausencia cuando te necesitaba cerca.
Aprendí que las noches estaban para dormir y no para llorar por nadie que sus silencios hablaban más que sus palabras


Te olvido porque me cansé de olvidarme.

miércoles, 1 de mayo de 2019

La magia de los pueblos

Ella es la chica que no sabe hacerse moños, la que apenas lleva maquillaje porque siempre le han dicho que la belleza está en el interior, la chica que se ríe tanto que incluso la gente se da la vuelta en medio de la gran plaza para averiguar de donde viene tanto alboroto. En realidad, hablando de alboroto, ella entera lo es.
Siempre tiene ganas de juerga y si se propone tumbarte a cervezas, lo hace. Y luego sale corriendo y grita y se ríe y te mira y te besa. Es la chica que de cierta manera siempre te arrastra a su locura. Ella es la que se pone a bailar y a saltar, suene lo que suene. La que lo deja todo por los suyos, por su tierra, porque allí donde brilla el sol y la gente sale a tomar el aire a la puerta es su verdadero hogar. De hecho le asusta el mar, la corriente es demasiado violenta en esa época del año. Ella es la chica que te lo cuenta todo tal como lo siente, sin tapujos, sin mentiras que hacen daño y por supuesto es la que nunca te va a juzgar por como seas. Jamás te montará un drama ya que no le gusta perder el tiempo con tonterías, bastante tiene ya con la Universidad en esa capital que le está comiendo por dentro lentamente, parece no dejar secuelas pero al levantarse la camisa la ve, ahí. Hace unos años decidió junto con sus amigas hacerse un tatuaje para que nunca olvidaran de donde venían a pesar de que cada una tomaría su camino después de terminar el instituto, sin embargo cada mañana al levantarse la camiseta, esas cinco chicas recordaban lo que eran.
 Ruidos, coches, multitud en cada acera que no dejaban de cruzarse en su camino.

-Señorita está molestando.- me dijo un viandante 

No le pude responder, simplemente estaba añorando mis raíces con un poco de música, esa que interpreta mi banda cada semana santa al pasar por la plaza principal. ¡Benita gloria aquella!
Y es que lo que hace disfrutar de la vida son tantas cosas, que no tiene tiempo para pensar en tonterías insignificantes. 
Ella es la chica a la que le brillan los ojos cuando alguien le hace vibrar, cuando está en medio de la montaña escribiendo en su vieja libreta y la que sonríe cuando ve sus plantas florecer un año más o cuando se para a observar las ventanas de doña Carmen. Ay doña Carmen, si estuviera usted aquí ahora mismo, me encantaría volver a tomar un café con esas galletas de jengibre tan ricas que hace y que continue contándome historietas sobre este  maravilloso pueblo hace cincuenta años que por cierto, ¡cómo han cambiado las cosas!

Crecimos por sus calles donde, año tras año, escabullíamos de la gran ciudad para encontrarnos con la mejor versión de nosotros mismos, más libres, más ansiosos de nuevas hazañas pero sobre todo mucho más nuestros.
Las vacaciones significaban pueblo. Y, con él, noches sin hora de vuelta a casa, carreras en bicicleta, tardes de plaza y cartas, conociendo amigos de territorios vecinos. Desde que nacemos se tejen amistades que se hacen invencibles y se siembra alegría para todo el que llegue. Olvidas la televisión, la cobertura, la batería y otras tantas cosas que creías imprescindibles. Los domingos se vuelven especiales. Te pones tus mejores galas y, después de misa para algunos, todo el pueblo se reúne en el bar, que se vuelve un jolgorio de gritos, risas, y preguntas. “¿Y tú de quién eres?” será tu preferida frente a muchas más que se mezclan con las cañas y los mostos, como qué tal te ha ido el invierno, cómo están tus padres, o cómo has crecido, para los más pequeños. Al fin y al cabo, de alguna manera, allí todos somos familia. Tus amigos de la ciudad no comprenden esa amargura con la que vuelves en septiembre.
Cuando cada canción te recuerda a un momento concreto que volverías a revivir una y otra vez. Quizás al último baile de las fiestas, conversaciones para arreglar el mundo una noche bajo las estrellas. O tal vez un beso robado entre la arboleda que se mezcla con la carretera. Aquella que lleva al pueblo de al lado donde, lo puedes asegurar, no son tan majos y tan todo como en el tuyo. Pura rivalidad demostrada en los partidos de fútbol, donde animas a tu pueblo a más no poder e independiente del resultado, te quedas con la sensación de haberles ganado, al menos en devoción.


Con el tiempo hay cosas que cambian. 

La edad llega cargada de responsabilidades y no siempre puedes cuadrar tu agenda o convencer a tu jefe de que aquellos días no serán lo mismo sin ti. Por suerte, y como siempre digo, el que algo quiere algo le cuesta. Y al final nunca es tarde para ponerte al volante y volver, siempre volver a casa. Y, una madrugada a comienzos de agosto, camino por sus calles. Huele a años 2019, a sonrisas a medias y canciones cantadas a grito pelado. Huele a amaneceres desenterrados entre el polvo de los recuerdos. Huele a abrazos sinceros, a amistades más fuertes que el acero. De fondo, puedo escuchar esa canción que año tras año me hace perder la vista en la carretera, de vuelta a la ciudad. Son mis amigos, reza Amaral por los altavoces. Y me hubiera abierto el pecho en canal para dejar allí toda esta nostalgia que se iba conmigo. 
Que una sola noche hubiera bastado para que, cada año, volvamos a asegurar que ha sido el mejor verano de nuestras vidas.

Mi piel es un incendio que sólo puede apagar tu boca

Te juro que no tenía ganas de querer a nadie, y aquí estoy, con ganas de que nunca te canses de mi.
Amor, es tu primer cumpleaños conmigo y espero que sean miles más porque me da tanto miedo pensar en tu boca y que a ti te deshagan otras, que se me erice la piel si me miras y a ti se te claven los ojos en la mente. Saber que te quiero y que tú no sepas qué quieres, ponerme entre tú y la pared y que  no valores ese instante. Me da tanto miedo el hecho de volverme loca y que tú no lo hagas por mi  que voy a arriesgar todo lo que tengo ahora mismo  para que estos miedos nunca salgan al exterior,  que nunca se den a conocer y permanezcan en ese rincón del ático del alma.

Quizá no sepa querer, pero sólo con mirarte sé cuándo necesitas un abrazo de esos en los que te duermes y pueden pasar horas y horas
que tú seguirás ahí.

Con tu respiración acorde  a mi pecho,
que se eleva en cada suspiro.

Que me he perdido en las constelaciones de tu espalda más de un millón de veces
porque ,ya ves, el Universo no tiene nada que envidiarte y aquí ves la importancia de estos regalos. Contemplar la luna es observar a quien llevamos en el corazón y sentirnos queridos porque a pesar de la distancia sabemos que están ahí, con nosotros, siendo plena primavera en este desolado y frío invierno. Porque hay noches en la que los lobos brillan y la luna aúlla.

Quizá no suela decir los"Te echo de menos” o “Te quiero” que debería o incluso  demostrarlo, pero sé cómo matarte a carcajadas, cuando lo único que quieres es romper a llorar.

Posiblemente mi orgullo me gane el pulso más veces de las que respiro y mi cabezonería quiera anteponerse a todo, pero pongo la mano en el fuego —y estoy totalmente dispuesta a quemarme— que dudo que  puedas encontrar a otra loca de remate con tan poca cordura como yo que te quiera una milésima menos.

Tal vez haya días en los que necesite esconderme del resto del mundo, en los que no quiera siquiera levantar el ánimo que me voy pisando con los pies, pero te aseguro que es ahí cuando te estaré queriendo con más fuerzas, como yo sé. Así, en silencio, pero con besos, besos de los que te recorre un escalofrío por todo el cuerpo, besos de los que echas de menos un domingo por la noche en Almería o incluso ese tipo de besos que solo encuentras en mi, porque no cualquiera puede extraer esa sonrisa que muestras cada vez que  me ves subiendo las escaleras camino a la habitación.

Dudes las veces que dudes, y duela las veces que duela compañero de viajes, compañero de vida, no me sueltes de la mano porque sé que me perdería.

Está claro que muchas veces los milagros son personas y me atrevería a cerrar los ojos y abrir el alma ya que me siento rara cuando no tengo tus mensajes 
de buenos días,
de buenas noches,
de buena vida.
Y ves, podemos querernos tanto que hasta la distancia tiembla de miedos.
Besarte es entender que, muchas veces, la poesía para ser poesía no necesita ser escrita.
Mi piel es un incendio que solo puede apagar tu boca y joder, ojalá te quedes siempre.


Jg