Te juro que no tenía ganas de querer a nadie, y aquí estoy, con ganas de que nunca te canses de mi.
Amor, es tu primer cumpleaños conmigo y espero que sean miles más porque me da tanto miedo pensar en tu boca y que a ti te deshagan otras, que se me erice la piel si me miras y a ti se te claven los ojos en la mente. Saber que te quiero y que tú no sepas qué quieres, ponerme entre tú y la pared y que no valores ese instante. Me da tanto miedo el hecho de volverme loca y que tú no lo hagas por mi que voy a arriesgar todo lo que tengo ahora mismo para que estos miedos nunca salgan al exterior, que nunca se den a conocer y permanezcan en ese rincón del ático del alma.
Quizá no sepa querer, pero sólo con mirarte sé cuándo necesitas un abrazo de esos en los que te duermes y pueden pasar horas y horas
que tú seguirás ahí.
Con tu respiración acorde a mi pecho,
que se eleva en cada suspiro.
Que me he perdido en las constelaciones de tu espalda más de un millón de veces
porque ,ya ves, el Universo no tiene nada que envidiarte y aquí ves la importancia de estos regalos. Contemplar la luna es observar a quien llevamos en el corazón y sentirnos queridos porque a pesar de la distancia sabemos que están ahí, con nosotros, siendo plena primavera en este desolado y frío invierno. Porque hay noches en la que los lobos brillan y la luna aúlla.
Quizá no suela decir los"Te echo de menos” o “Te quiero” que debería o incluso demostrarlo, pero sé cómo matarte a carcajadas, cuando lo único que quieres es romper a llorar.
Posiblemente mi orgullo me gane el pulso más veces de las que respiro y mi cabezonería quiera anteponerse a todo, pero pongo la mano en el fuego —y estoy totalmente dispuesta a quemarme— que dudo que puedas encontrar a otra loca de remate con tan poca cordura como yo que te quiera una milésima menos.
Tal vez haya días en los que necesite esconderme del resto del mundo, en los que no quiera siquiera levantar el ánimo que me voy pisando con los pies, pero te aseguro que es ahí cuando te estaré queriendo con más fuerzas, como yo sé. Así, en silencio, pero con besos, besos de los que te recorre un escalofrío por todo el cuerpo, besos de los que echas de menos un domingo por la noche en Almería o incluso ese tipo de besos que solo encuentras en mi, porque no cualquiera puede extraer esa sonrisa que muestras cada vez que me ves subiendo las escaleras camino a la habitación.
Dudes las veces que dudes, y duela las veces que duela compañero de viajes, compañero de vida, no me sueltes de la mano porque sé que me perdería.
Está claro que muchas veces los milagros son personas y me atrevería a cerrar los ojos y abrir el alma ya que me siento rara cuando no tengo tus mensajes
de buenos días,
de buenas noches,
de buena vida.
Y ves, podemos querernos tanto que hasta la distancia tiembla de miedos.
Besarte es entender que, muchas veces, la poesía para ser poesía no necesita ser escrita.
Mi piel es un incendio que solo puede apagar tu boca y joder, ojalá te quedes siempre.
Jg
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