martes, 5 de febrero de 2019

Hoy es un martes muy lunes

 Es un martes muy lunes. Martes con sabor a rutina.
Sé que hoy va a ser un día difícil. Sé que las vacaciones han venido muy bien y lo hemos dado todo. Sé que hoy puede ganar la partida la pereza y dejarte sin cartas, que te ha costado un poco más levantarte, que has puesto varias alarmas y aún así tu cansancio ha podido más. Que no has desayunado, es la hora de entrar al instituto y estás poniéndote los calcetines que por casualidad nos son iguales. No estas preparado para deshacer la maleta y despedirte de cada uno de los momentos bonitos que has vivido durante este pequeño tiempo tan intenso.
¡Pero animate!
Coge la semana con fuerza y energía. Recuerda que estamos en un nuevos año y que en este el tiempo también vuela. Se ha vuelto a comprar un cronómetro para dejarnos con la boca abierta cuando digamos de nuevo: Oye, que estamos en verano, pero…¿Ha pasado ya Semana Santa? ¡Qué descontrol!
Y que sí, que a veces es un poco incomodo volver a la rutina, pero también tiene su encanto. Así que da lo mejor de ti, aprovecha cada momento de día y disfruta, disfruta mucho con los amigos y familiares. Son únicos… Todo esto merece la pena. Está en tus manos que la rutina sea un poco más divertida y no cueste antes despegarnos de las vacaciones.

Venga, vamos ¡sonríe! Aunque sea un martes muy lunes.

Quédate con quien te quiera

Quédate con quien te quiera, o mejor aún; quédate con quien, además, te haga sentir querida.
Que el amor no va a demostrar grandes méritos, ni de dejarte la vida para ganarte el cariño y la atención de nadie.
Que quien te quiere, encuentra la manera, que cuando se quiere se lucha; y quien de verdad te quiere, se queda y te cuide.
Ojalá te quieran bien.

Ojalá te lo hagan saber bonito

Espero que dure...

Espero que dure. Realmente espero que duremos.
Pero si no lo hacemos, así es como quiero que me recuerdes:
Quiero que me recuerdes acurrucada a ti, escuchando el latido de tu corazón y trazando mapas con las pecas de tu espalda. Acuérdate de cuando me reía de tus chistes, hasta de los malos. Acuérdate de las sonrisas tontas con las que te miraba siempre. Acuérdate de los histérica que me puse, mientras lloraba aquella vez que creía que algún día podría perderte. Y también acuérdate de como me calmaste, cogiéndome de la mano y pronunciando esas palabras prohibidas que tanto me gustan. Y con me tranquilizabas asegurándome que todo iría bien y que si todo se iba a la mierda te vendrías conmigo. CAOS  era desorden pero entre tu boca y la mía. Acuérdate de esa parte de felicidad y estupidez que llevo dentro para llamar tu atención o la mía. Recuerda todas nuestras primeras veces, porque cada tarde era distinta, más especial, más emotiva, más nuestra o incluso antes cuando éramos tan tontos que no nos dábamos ni cuenta de la verdadera realidad que estábamos viviendo día tras día.

Y por favor, no te olvides de todos os planes de futuro que hicimos, que no son pocos. Si te sirve, aunque esto acabe yo seguiré soñando con ellos. Y si esto acaba solo quiero que no recuerdes el final. Recuerda el principio. La primera vez que me viste o la primera vez que supiste que yo marcaría un antes y un después en un vida.

En estos tiempos que corren

En estos tiempos que corren no estamos para que nos quieran a medias, ni para que nos dejen a pedacitos o con cicatrices por todo el cuerpo. No estamos para perder el tiempo con gente que no lo quiere perder con nosotros, ni para ser más tontos que buenos. No estamos para perder abrazos, besos o miradas por estar metidos en esa pantalla. No estamos para quedarnos quietos y perdernos los pequeños detalles que se nos ponen por delante, las pequeñas grandes oportunidades.
En estos tiempos, no estamos para quedarnos con las ganas, ni con la curiosidad ni mucho menos con la duda del “Y si…” 
Estamos para vivir la vida, a lo grande y de la mejor manera.

Y corre, que vuela

¡Qué suerte la mía!

Que suerte cuando te acuestas y sientes que eres feliz. Que tienes a tu lado a quien es capaz de comprenderte, que te quiere y te cuida con el más mínimo detalle. Alguien con quien poder reír, contra historias y hasta cantar canciones sin ni siquiera saberte la letra. Que suerte cuando miras al lado y le pillas mirándote con es sonrisilla tonta que te vuelve loca. Alguien que te abrace sin que lo esperes y le haces un hueco a tu mano en su bolsillo.
¡Qué suerte la mía!

Por tenerte