viernes, 30 de agosto de 2019

Microrrelatos

“Quiero desnudarte, 
pero no hablo de quitarte la ropa, 
sino de desmantelarte el alma”


“Allí, donde acaba su sonrisa empieza el invierno”


“He notado que aún la gente que dice que está todo predestinado 
y que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, 
mira antes de cruzar la calle”


“La primera vez que me acordé de vivir ya estaba muerta”


“Volando a ras del suelo me encontré conmigo
 y tras un largo e intenso suspiro, 
volví a caer en el vacío”


“Él, traficante de órganos,
Ella, experta en corazones”


"Dicen que el roce hace el cariño,
yo creo que tu risa me hizo el amor"






Siempre he pensado que le debíamos algo, pero me he dado cuenta que ya hemos dado suficiente.

Siempre he pensado que le debíamos algo
Pero me he dado cuenta que ya hemos dado suficiente.
Se sintoniza la radio y se escuchan mujeres en las calles reclamando sus derechos como simples ciudadanas. 
El reloj marca las 12 del mediodía y el barrio se tiñe de morado una vez más. 
FUERZA, sólo necesitamos fuerza.
8 de marzo es la fecha en la que se conmemora la lucha de un grupo de mujeres.
10 horas de trabajo y paridad salarial, lo que pedían ellas para lograr la igualdad
Huelga, fábrica textil, derechos, lucha…
Palabras que recorren nuestros cuerpos cada vez que recordamos esta fecha cuando se prendió fuego, cuando se prendieron vidas, se esfumaron los derechos y volvieron las heridas.
129 trabajadoras se marcharon sin más, alzando la mano para volver a pelear. La respuesta de ellos nos marcó una vez más al dejarlas morir en tanta oscuridad letal.
Han pasado casi 160 años de ese terrible acontecimiento, si lo podemos llamar así porque no fue un accidente sino un asesinato  con sangre de por medio.
Siempre he pensado que le debíamos algo
Pero me he dado cuenta que ya hemos dado suficiente.
Parece  que después de tanto tiempo hemos mejorado.
¿Dónde está ese progreso señor  director?
Que no queremos que 8 de marzo sea una fecha de reflexión sino de lucha y trabajo. Que en muchos lugares del mundo las mujeres siguen demandando derechos básicos como la cultura, el acceso a la educación, el trabajo o la simple aceptación.
Que los países desarrollados continúan aprovechándose de los más necesitados.
¿Siglo XXI? 
¡Asqueroso avance!
Díganme, ¿esto es mejora, progreso, avance?
Siempre he pensado que le debíamos algo
Pero me he dado cuenta que ya hemos dado suficiente.


FEMINIST REVOLUTION!


El gran día

Hoy era mi gran día. Me invité a cenar para ponerme uno de los mejores vestidos que guardaba mi anciano y desolado armario. Hacía tiempo que no quedaba para tomar algo y temía que los nervios me jugaran una mala pasada.
Labios rojos, ojos grandes y mirada inquieta.
Noche de verano, calor y buen sabor de boca en la maleta.
Todo había sido planeado para ir a la perfección. Todo va a salir bien- me juré una y mil veces en mi cabeza. Y si, allí estaba yo sentada en la terraza de un bar cualquiera dispuesta a devorar una pizza familiar al lado de esa preciosidad, ¡pedazo de chica!- pensé nada más verla.
Esta muchacha era de las que confiaba en ella más que en nadie, de las que organizaba partidos de volleyball a las  seis de la tarde con la única intención de juntar a las amigas y pasar un buen rato, de las que un beso en la frente significaba llenar el cielo de estrellas para formar la constelación más sincera del planeta. Ella era de las que paseaba por el mundo sin agarrarse a nada, las barandillas estorbaban y no dejaban paso al atrevimiento y mucho menos al límite que eso conllevaba. A veces incluso salía sola de bar en bar a conocer gente nueva, “diversidad” era su palabra favorita. Era de las que cantar a los cuatro vientos nunca había sido un problema y por favor, no hablemos de  timidez, eso pasó de moda hace unos años señora, gritad, gritad bien alto que estamos aquí para dejar huella.

Con el tiempo me di cuenta de que esa chica de aquella noche no era nadie, simplemente se trataba de un vago reflejo de lo que me gustaría haber sido y no fue por miedo a encontrarme.

martes, 27 de agosto de 2019

Ya te dije adiós, ahora cómo te olvido

A veces, por miedo a que nos dejen, por miedo a que ya no seamos ese motivo de alguien, nos aterrorizamos y no somos capaces de cerrar la puerta de un portazo claro y contundente para que incluso los vasos de la cocina caigan al suelo y nos demos cuenta de que ya se han ido. Estamos rotundamente solos, yo y los cristales que han dejado de recuerdo por si se me ocurre decir adiós.
A veces, es necesario marcharse y ver como la casa se derrumba a nuestros pies sabiendo que estamos fuera, estamos a salvo. En ocasiones llorar es otra forma de sobrevivir, de no ahogarnos y permanecer en estado de neutralidad completa.

A veces duele demasiado la fuga, pero mucho más doloroso es renunciar a respirar por alguien a quien ni siquiera se da cuenta de tu asfixia.

El gran día

Hoy era mi gran día. Me invité a cenar para ponerme uno de los mejores vestidos que guardaba mi anciano y desolado armario. Hacía tiempo que no quedaba para tomar algo y temía que los nervios me jugaran una mala pasada.
Labios rojos, ojos grandes y mirada inquieta.
Noche de verano, calor y buen sabor de boca en la maleta.
Todo había sido planeado para ir a la perfección. Todo va a salir bien- me juré una y mil veces en mi cabeza. Y si, allí estaba yo sentada en la terraza de un bar cualquiera dispuesta a devorar una pizza familiar al lado de esa preciosidad, ¡pedazo de chica!- pensé nada más verla.
Esta muchacha era de las que confiaba en ella más que en nadie, de las que organizaba partidos de volleyball a las  seis de la tarde con la única intención de juntar a las amigas y pasar un buen rato, de las que un beso en la frente significaba llenar el cielo de estrellas para formar la constelación más sincera del planeta. Ella era de las que paseaba por el mundo sin agarrarse a nada, las barandillas estorbaban y no dejaban paso al atrevimiento y mucho menos al límite que eso conllevaba. A veces incluso salía sola de bar en bar a conocer gente nueva, “diversidad” era su palabra favorita. Era de las que cantar a los cuatro vientos nunca había sido un problema y por favor, no hablemos de  timidez, eso pasó de moda hace unos años señora, gritad, gritad bien alto que estamos aquí para dejar huella.

Con el tiempo me di cuenta de que esa chica de aquella noche no era nadie, simplemente se trataba de un vago reflejo de lo que me gustaría haber sido y no fue por miedo a encontrarme.

KARMA

¿Alguna vez has pedido una segunda oportunidad para conocer a alguien por primera vez?

Hola, por aquí todo como siempre. Las luces apagadas alumbran tu ausencia, el fuego ya ni calienta y el reloj solamente para en las horas puntas.
Que sepas que estoy intentando olvidarte pero estas malditas sábanas continúan oliendo a ti, ¿dos cucharadas de azúcar al café?¿ Cuando? Nunca, quizás siempre desde que llegaste a mi vida pero ya no.  Ya no quiero saber nada de ti. ¡Vete cobarde!. No tuviste la fuerza suficiente para demostrar simplemente un gesto de cariño, un “Ey amor” o un beso en la frente de los que se quedan grabados para el resto de la vida.

La vas a ver brillar, bailar y lucir ese vestido tan bonito que tanto te gustaba y cuando te des cuenta de que ya no es por ti, ni por tus encantos de mierda, recordarás cómo era contigo y su bonita manera de endulzarte el día sin la necesidad de ir en busca de bombones ni helados de chocolate. En ese momento, si, justo en ese mismo instante  te darás cuenta que es difícil encontrar a alguien que te quisiera de la forma en la que ella lo hizo y ahí conocerás el KARMA.

domingo, 25 de agosto de 2019

HE(ARTS)

How beautiful you look like that, remembering that smile so cheerful, so calm, so crazy, so passionate, so complete, but above all, so free.
So you.
I must admit that your heart looks wonderfully good but don't forget that you owe him a talk and it's already 4:00 p.m.
Threatens to leave without knowing that the door was always half-closed for a long time.



(Que bonita te ves así, recordando esa sonrisa tan alegre, tan tranquila, tan loca, tan apasionada, tan completa, pero sobre todo, tan libre. 
Tan tú.
Debo admitir que ese corazón te queda maravillosamente bien pero que no se te olvide que le debes una charla y ya son las 16:00h.

Amenaza con irse sin saber que hace ya tiempo la puerta quedaba siempre entornada.)

Ojalá te enamores...

Todos dicen “Ojalá te enamores de alguien que te cuide, te ame y te proteja”, pero nadie te dice ojalá cuando te enamores no falles, ojalá cuando te enamores cuides de ese amor como lo mejor de tu vida,.
Ojalá cuando te enamores no permitas que un error tonto de un segundo arruine todo lo que habéis logrado construir en años, ojalá no hieras con palabras el corazón de quien te ama.
Ojalá cuando te enamores cumplas cada una de las promesas que le hiciste, ojalá vivas libremente sin ningún tipo de celos, ojalá cuando te enamores seas para la persona que amas todo eso que quieres para ti…

Ojalá nos enseñaran  que el amor no solo se pide, también se da y se hace bonito.

Cuando me pregunten por el amor

Cuando me pregunten por el amor, yo siempre les hablaré de ti.
De nosotros…
Les hablaré de cómo me haces reír a cualquier hora del día y de cómo encontramos siempre un motivo para acabar a carcajadas, a pesar de haber tenido el peor día del mundo. Les hablaré de nuestras noches en la terraza, contándonos todo sin juzgarnos por nada y de cómo acabamos siempre escuchando nuestras canciones favoritas y comiéndonos a besos. Les hablaré de cómo nos cuidamos, de cómo nos cargamos los miedos de la mano y del cómo celebramos juntos todos y cada uno de los sueños cumplidos. Les hablaré de tu sonrisa y de tus ojos y de cómo me hacen sentir la persona más afortunada del planeta.Les hablaré de nuestros planes improvisados que se convierten en nuestros mejores recuerdos. Y por supuesto, no me olvidaré de hablarles  de esos momentos tontos en los que solos decimos chorradas y todo lo demás nos da igual.
Si me preguntan, también les hablaré de nuestras odiosas discusiones, de cómo nos ponemos de los nervios el uno al otro y de cómo a veces estamos horas sin hablarnos porque de lo contrario saltarían chispas entre nosotros. Les hablaré de nuestras diferencias, pero ojo, que les contaré orgullosa que aceptamos todas y cada una de ellas y que los enfados se nos pasan tan rápido que poco después ni los recordamos. Les hablaré de cómo me haces tan feliz, que a veces no me doy cuenta. Y también, de lo orgullosa que estoy de compartir mi vida contigo.

Cuando me pregunten por el amor, yo sonreiré y les diré que el amor somos tu y yo.


Todos los días…