Me he vuelto a abrir el canal para expresar lo que siento en pocas palabras.
He visto personas realmente fuertes con los ojitos más débiles del mundo e incluso he observado cristales rotos formando un corazón.
Tengo la mala costumbre de llamar “malo” a todo aquello que se acerca a mi con buenas intenciones pero ajeno a mi entender, los que son sinceros y transparentes atrevidos de decir las cosas tal y como son sin tapujos, sin miedos. Y llamo “bueno” a quien me mastica cada palabra y las decora antes de comunicármelas para que sonría, aún sabiendo que estoy siendo engañada.
Aceptémonos tal como somos, con nuestro defectos y virtudes porque es lo que nos hacen únicos. Las cicatrices son las pruebas de un pasado que no queremos volver a tener ni sentir. No tapemos nuestras heridas, adorémoslas.
Así se acerca otra desilusión…porque he conocido a alguien.
Me encanta la manera en la que me mira y me hace reír. ¡Esa sonrisilla no me aparece por cualquiera!
Malditas mariposas que siempre hacen de las suyas.
Todo comenzó un día cualquiera cuando de repente me enviaste un mensaje sobre los textos que escribía y curiosamente tu también lo hacías, pero a escondidas. No te sentías capaz de expresar aquello que tu corazón dictaba por miedo al que dirán y mira lo que has conseguido.
¡En lo que te has convertido!
De ahí pasamos a tener nuestra propia canción, y la segunda, y la tercera, a salir a correr como excusa o a andar por el campo para escuchar “nada” añadiendo mi caída y oye..Feliz Navidad. Podría pasarme la vida contando cosas bonitas que haces por mi.
He visto como sufrías al ver que me perdía por el bosque, entre los escombros de la cueva pero también he divisado lunas llenas vacías por dentro.
He visto manos entrelazadas que ni si quiera se tocan y personas al lado pero a miles de kilómetros de distancia entre el corazón y su boca.
¡Vaya atropello!
Este impacto ha sido grave, está dejando secuelas en el cuerpo del paciente pero sobre todo en el alma, y no sé que es peor.
-María, siento decirle que comienza el deshielo, va a ser una época difícil pero vas a disfrutar.
-Pues entonces recéteme una dosis de alegría.
-Ese tratamiento comenzó hace un mes señorita.- me dijo el doctor.
En ese momento me di cuenta que la vida se vive una vez y que a pesar de que posiblemente mi orgullo esté ganando la partida del ajedrez, la reina es mía.
Tal vez haya días en los que no pueda sacar los pies de la cama porque afuera esté helando o me ponga cabezota para conseguir lo que creo que es correcto aun sabiendo que no lo es. Por eso es realmente necesario que me guíes, que me regañes cuando no lo hago bien o que me hagas abrir los ojos para apreciar las cosas bonitas de la vida, pero no te olvides de mi locura por favor.
Incluso cuando te odio te estoy queriendo…
No quiero arrepentirme y arreglar lo que un día rompí. Sería muy injusto de mi parte. Así que voy a subirme en paracaídas para ver las distintas perspectivas desde lo alto de la montaña donde no haya problemas ni fantasías que no llegan a nada.
¡Eres increíblemente perfecto!
Quédate con quien te llene el alma.
Firmado: Peque