En los tiempos que corren, no estamos para que nos quieran a medias, ni para que se den el gusto de dejarse el postre porque han comido demasiado. Nos han dejado en pedazos con cicatrices por todo el cuerpo que sangran y no se preocupan por nada, ni siquiera por saber qué pensamos.
No estamos para perder el tiempo con personas que no muestran interés, ni para pasarnos de buenos a auténticos tontos, marionetas de una obra de teatro a punto de acabar. Que quieres que te diga, pero ya no estoy para malgastar abrazos, besos o caricias que te hacen sentirte apoyada y única por un momento, te hacen más tu, sin ni siquiera saberlo.
Odio las nuevas tecnologías, que no, que no quiero hablar contigo por móvil, ¡que vengas a buscarme y nos comamos en mundo juntos de la mano!
Esa pantalla ya me ha cansado.
Parece que un “línea” o “escribiendo” son las muestras de amor verdadero.
Ahora cualquier momento es bueno para comenzar una relación, simplemente necesitas cobertura. ¡Sube un poco la mano que aquí no llega! Estamos domesticando un animal que pronto va a mordernos por sentirnos ofendidos cuando vemos un “doble check” y aún no ha contestado. ¿Estará hablando con otros? De alguna manera, si hemos decidido usar estos sistemas, tenemos que aceptar las reglas del juego porque antes no éramos tan celosos. Tampoco teníamos la posibilidad de serlo. La ignorancia no era tan mala. Pero si hemos permitido que la tecnología entre en nuestras vidas, entonces no podemos quejarnos.
Ya es tarde..
El amor en la época de WhatsApp es más difícil de lo que nos pensábamos
En estos tiempos, no estamos para quedarnos con las ganas ni la duda. Estamos para vivir la vida y disfrutarla día tras día.
¡Camina que la calzada es larga!
Si quieres te adjunto este documento en algún lugar del ático del alma.
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