Cuando te hagas mayor, te darás cuenta de que las personas con las que la vida te vaya cruzando están rotas. Todas y cada una de ellas están incompletas; les falta algo o alguien. Perdido y olvidado.
A algunas de ellas les hicieron la inocencia añicos con una excusa barata que llega a los oídos de cualquiera. A otras les robaron la ilusión con las palabras que nunca han vuelto a llenar la soledad a la que se tuvieron que enfrentar sin ni siquiera quererlo. Incluso hay quienes por el motivo que fuera el tiempo les arrebató la esperanza y se encargó de vivir en un mundo repleto de causas perdidas y preguntas sin respuesta.
Pero claro, no encontrarás las grietas, las goteras ni los remiendos de ese corazón oxidado. Intentarán esconderlo todo bajo una felicidad totalmente imposible de fingir, siendo frágiles como el cristal.
Por eso, mírala a los ojos. No la observes, mírala atentamente. Fíjate en ella y no pestañees. Quédate en silencio, deja que se quite los filtros, el perfil y te mire de frente.
Siéntala, coge sus manos y acarícialas dulcemente y hazle saber que no está sola, que no vas a hurgar en sus heridas pasadas.
Emociónala. Besa su frente con la suavidad de un niño pequeño que aún no sabe de qué va todo esto.
Huélela. Sumérgete en su pelo rebelde guiado por el viento del levante y respira al compás de sus fracasos.
Abrázala. Abrázala tan fuerte que seas capaz de romperle los miedos y la reinicies de nuevo. Une sus derrotas y demuéstrale que el partido aún no ha terminado; que no pasa nada por empatar y llegar a las prórrogas para ganar la jugada.
Ilumínala. Haz luz en toda esa oscuridad tan opaca y hazlo tan fuerte sin miedo a deslumbrarla y que huya. Enfócate sobre todos aquellos muros que la apagan por dentro y se esconde por las esquinas. Haz que vea la salida y corra hacia ella en busca de algo que hasta entonces algo o alguien determinó por extraer de su vida.
Ámala. Sin preguntas, con cicatrices, sin respuestas, con futuros, sin pasados, con cariño, sin prisas, con ganas, sin frenos, con sueños, sien miedos.
Hazlo. Tú. Sin esperar nada a cambio; como si te fuese la vida en ello porque, créeme, mirarla, sentarla, emocionarla, olerla, abrazarla, iluminarla solo es cuestión de cariño pero amarla es cuestión de amor.