jueves, 30 de enero de 2020

Imperativos reincidentes

Cuando te hagas mayor, te darás cuenta de que las personas con las que la vida te vaya cruzando están rotas. Todas y cada una de ellas están incompletas; les falta algo o alguien. Perdido y olvidado.
A algunas de ellas les hicieron la inocencia añicos con una excusa barata que llega a los oídos de cualquiera. A otras les robaron la ilusión con las palabras que nunca  han vuelto a llenar la soledad a la que se tuvieron que enfrentar sin ni siquiera quererlo. Incluso hay quienes por el motivo que fuera el tiempo les arrebató la esperanza  y se encargó de vivir en un mundo repleto de causas perdidas y preguntas sin respuesta.
Pero claro, no encontrarás las grietas, las goteras ni los remiendos de ese corazón oxidado. Intentarán esconderlo todo bajo una felicidad totalmente imposible de fingir, siendo frágiles como el cristal.
Por eso, mírala a los ojos. No la observes, mírala atentamente. Fíjate en ella y no pestañees. Quédate en silencio, deja que se quite los filtros, el perfil y te mire de frente. 

Siéntala, coge sus manos y acarícialas dulcemente y hazle saber que no está sola, que no vas a hurgar en sus heridas pasadas.

Emociónala. Besa su frente con la suavidad de un niño pequeño que aún no sabe de qué va todo esto.

Huélela. Sumérgete en su pelo rebelde guiado por el viento del levante y respira al compás de sus fracasos.

Abrázala. Abrázala tan fuerte que seas capaz de romperle los miedos y la reinicies de nuevo. Une sus derrotas y demuéstrale que el partido aún no ha terminado; que no pasa nada por empatar y llegar a las prórrogas para ganar la jugada.

Ilumínala. Haz luz en toda esa oscuridad tan opaca y hazlo tan fuerte sin miedo a deslumbrarla y que huya. Enfócate sobre todos aquellos muros que la apagan por dentro y se esconde por las esquinas. Haz que vea la salida y corra hacia ella en busca de algo que hasta entonces algo o alguien determinó por extraer de su vida.

Ámala. Sin preguntas, con cicatrices, sin respuestas, con futuros, sin pasados, con cariño, sin prisas, con ganas, sin frenos, con sueños, sien miedos.


Hazlo. Tú. Sin esperar nada a cambio; como si te fuese la vida en ello porque, créeme, mirarla, sentarla, emocionarla, olerla, abrazarla, iluminarla solo es cuestión de cariño pero amarla es cuestión de amor.

Me quedo, diciendo adiós

De ti prefiero quedarme con los apretones fuertes de mano aunque la película no sea de miedo. Con los platos que me tenías preparados media hora antes de llegar e incluso con las veces que me sujetaste la puerta para que pudiera pasar. Me quedo con la última copa que nos traicionó y con lo mal que cantabas aunque te empeñaras en hacerlo bajito. Me quedo con tu parte de locura y con las veces que me hiciste enloquecer. De ti prefiero quedarme con los bocadillos de tu abuelo que tenían reservado un mordisco a mi nombre y con el último favor que le hiciste a tu madre en mi presencia. Me quedo con todo lo que aprendí de ti pero permíteme que borre parte de lo que me enseñaste. De ti prefiero quedarme con las veces que te vi como un superhéroe y con el miedo que tenías a que algo saliera mal. Me quedo con la compatibilidad a la hora de tomar decisiones y con las veces que caminaste con la cabeza bien alta, mirando hacia adelante aprendiendo del pasado, Me quedo con los momentos en los que nos hicimos creer que lo nuestro era para siempre, aunque no se haya cumplido ni media parte. Me quedo con las veces que escribir sobre ti no me provocaba angustia y con los viajes compartiendo  ansias de llegar a nuestro destino. Me quedo con el recuerdo de verte esperándome las cien veces que llegué con retraso y con los momentos en los que me llenaste de ganas y de valentía.
De ti me quedo con la historia que justifica a la cicatriz de tu rodilla. Pero sin duda alguna, me quedo con el beso en la frente que selló esta tregua final.

El amor no son mariposas

Al final de nuestras vidas sólo recordamos dos tipos de personas; las que nos dan oxígeno y las que nos dejan sin aliento. Y sólo te importan cómo te hacen sentir pero sobre todo, que te hagan sentir.
Y para mí, tu has sido más que mi chico, has sido mi hogar. Donde puedo refugiarme cuando las cosas no van bien o quien pueda compartir risas cuando a vida me sonríe. Porque me has enseñado que el amor no es hablar todos los días, ni pasear por la calle dados de la mano ni incluso darse besos en cada esquina, sino que el amor es saber que cuando las cosas se tuerces, cuando el dolor se apodera de tu alma siempre estarás a nueve números de teléfono y un abrazo de distancia.Alguien a quien odiar y querer a partes iguales, alguien que no me das alas porque no necesito volar alto, el paraíso está aquí abajo. Alguien que se ríe de mis tonterías de niña pequeña y mataría a quien me hiciera derramar una lágrima. Alguien que no me juzga, que escucha cincuenta veces la misma historia cuando sabe que necesito desahogarme y dejar a un lado los problemas. Alguien sincero, que me diga la verdad aún sabiendo que me rompería en mil pedazos este diminuto pero venerable corazón.
Gracias por ser ese alguien Jorgito. Por abrirme los ojos cuando lo necesitaba y por tapármelos cuando la vida me traía pesadillas. Por tener tanta paciencia. Por ser siempre el hombro en el que puedo llorar, por ser siempre la persona a la que puedo acudir.
Por ser para siempre.
Por ser tú.
Y por no dejarme nunca.
El amor no son mariposas destrozándote el estómago. No son fuegos artificiales. No son los cuentos de Disney, no es Noa, no son Romeo y Julieta. El amor es reírse a carcajadas. Es poder llorar sin sentir vergüenza , son las conversaciones a las tantas para calmar la angustia. Es poder ser tú misma, sin tener que disimular, es ese abrazo que te hace sentir segura, ese beso en la frente que te hace sentir única, esa mirada que no necesita rellenarse de palabras. El amor no es morirte por nadie, ni que se mueran por ti. No.
El amor es, sencillamente, esa persona que consigue que los fantasmas de tu pasado dejen  de atormentarte, que vuelvas a fiarte de tu sombra. Que, de una vez por todas, puedas personar y perdonarte, que cada mañana te despiertes con esa hambre voraz de los que salen a la vida a comerse el mundo, que la angustia no domine tus días grises y que ya no tengas temor, ni te de la gana tenerlo. Que olvides que las agujas del reloj corren demasiado deprisa porque estás ocupado viviendo.
Que te enseñe a enamorare de cada segundo que pasa a tu lado, que logre que tus inseguridades se queden en mitad de camino, que quieras cada día un poco más, que desees ser un poco más y mejor. Que te quiera sin preguntarse  porqué y que te adinere por dentro para que pueda salvarte por fuera.
Esa persona con quien ser feliz no sea una asignatura pendiente. Con quien la vida sea tremendamente sencilla y merezca la pena.
El amor es eso que esta ahí, aunque no lo puedas ver. El amor no son los catorce de ningún mes. El amor es estar hoy, aquí, ahora… todos los días. 
Ojalá esta casualidad nos dure siempre 




#To the moon and back

Jg💙


Tan feliz que ni te das cuenta

Por ser y por estar, en cualquier lugar del mundo. Cuando no puedo parar de reír y hasta cuando no puedo parar de llorar. Por nunca irte. Por abrazarme, apoyarme y animarme. Por levantarme después del mayor trompazo de mi vida y empujarme hacia adelante, aunque no tengas ni siquiera mucha idea de cómo hacerlo. Por reírte de mí, pero nunca olvidar hacerlo conmigo. Por agotar tu paciencia y tener los más sabios consejos. Por bailar como una loca, cantar en inglés sin saberte la letra y lo que sea, cuando sea y donde sea. Por todas las locuras que nos han ocurrido y por todas las que nos quedan por vivir. Por escucharme y aconsejarme, por los abrazos que sanan, los reencuentros y las despedidas que van acompañadas de una nueva quedada. Por todos los momentos que has vividos conmigo, los buenos, los malos y los regulares y…!ay amiga! Me alegro tanto de haberte conocido que doy gracias incluso por tus tonterías, tus audios que no dicen nada, tu risa contagiosa y por todas esas conversaciones en las que intentamos arreglar el mundo nosotras dos solas y ponerle solución todo aquello que se nos pasa por la cabeza porque sí, nosotras podemos, somos unas divas; nunca lo olvides. Pero sobretodo por definir la palabra “amistad” a la perfección y recordármelo día tras día.

Te conozco tanto que podría saber en lo que piensas ahora mismo. Podría adivinar qué plato te pedirías de toda la carta del menú. Te conozco tanto que me bastarían tres minutos para hacer una maleta y meter en ella tus conjuntos favoritos y tus elementos más imprescindibles. Saber que te pondrías animal print hasta en las braguitas y camisetas pegadas extravagantes. Te conozco tanto que podría comprarte un vuelo sabiendo que te va encantar el destino. Que estarías encantada de planear nuevas historias en lugares desconocidos. Te conozco tanto que sé cuando te ha gustado un chico sólo con mirarte a los ojos. Cuando es tu tipo y cuando no.
Y qué placer es conocerte tanto.
Y conocerte bien.
Porque cuando conoces verdaderamente un lugar, una persona o cualquier otra cosa, es cuando realmente quieres quedarte.
Quedarte con ella.
Porque existen pocas personas que te conozcan como yo pero nadie que me conozca como tú.

Eres de esas personas que te hacen sentir el ser más afortunado del universo. De esas que valen la pena conocer hasta el más mínimo detalle. Eres de esas personas que nunca fallan y que te hacen tan tan feliz que ni te das cuenta.