¿Alguna vez has pedido una segunda oportunidad para conocer a alguien por primera vez?
Hola, por aquí todo como siempre. Las luces apagadas alumbran tu ausencia, el fuego ya ni calienta y el reloj solamente para en las horas puntas.
Que sepas que estoy intentando olvidarte pero estas malditas sábanas continúan oliendo a ti, ¿dos cucharadas de azúcar al café?¿ Cuando? Nunca, quizás siempre desde que llegaste a mi vida pero ya no. Ya no quiero saber nada de ti. ¡Vete cobarde!. No tuviste la fuerza suficiente para demostrar simplemente un gesto de cariño, un “Ey amor” o un beso en la frente de los que se quedan grabados para el resto de la vida.
La vas a ver brillar, bailar y lucir ese vestido tan bonito que tanto te gustaba y cuando te des cuenta de que ya no es por ti, ni por tus encantos de mierda, recordarás cómo era contigo y su bonita manera de endulzarte el día sin la necesidad de ir en busca de bombones ni helados de chocolate. En ese momento, si, justo en ese mismo instante te darás cuenta que es difícil encontrar a alguien que te quisiera de la forma en la que ella lo hizo y ahí conocerás el KARMA.
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