Este silencio corrompe mi alma, mi corazón se estremece y siente desprecio por parte de todos, o mejor dicho, por parte de ti.
El olvido está lleno de memoria y tranquilo, que a ti si que te recordaré. Has sido experto en echar de más a quien un día echaste de menos, profesional en todo lo que respecta al amor mundano y al qué dirán.
Te olvidé el día en el que no me importó mirar tus mensajes y ya no había ninguno, cuando la hora de conexión era algo secundario o incluso en el momento que pulsé el botón para borrar nuestras conversaciones.
Te olvidé cuando descubrí que tu número de teléfono ya no estaba en la lista de “mejores amigos” y no olvides que tu presencia ha sido mi mayor ausencia cuando te necesitaba cerca.
Aprendí que las noches estaban para dormir y no para llorar por nadie que sus silencios hablaban más que sus palabras
Te olvido porque me cansé de olvidarme.
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