domingo, 22 de septiembre de 2019

Punto y seguido

Siempre he sido la romántica de mi grupo de amigas. La que regala un “arriesga” como consejo. La que en sus ratos libres vive inmersa de libros románticos con historias de amor imposibles  y a la vez perfectas.
Hasta hace un tiempo sólo quería sentirlo ahí, a una cierta distancia entre el corazón y tu olor. A una distancia capaz de hacerme soñar sin límites, al mismo tiempo que con la imposibilidad de robarme las ambiciones.
Pero de repente llegas tú. Convencido de soportar mi caos, mis horarios, mis obligaciones. Cediendo, entendiéndome, apoyándome siempre con ilusión. Llegando como el rey de la casa, haciéndote sueño de todo lo mío y yo con la ilusión de compartir todo contigo. Haciendo planes que el tiempo decidirá, pero disfrutando al máximo cada deseo para que se cumpla. Llegando siempre tarde, sabiendo que aunque para mi el tiempo es oro adoro cuando llegas con la sonrisa puesta y la hora pasada.


No te puedo prometer un amor de libro, ni un viaje al mismísimo Júpiter, pero te puedo asegurar que si escribiéramos nuestra historia muchos entenderían que el amor es más que un te quiero.

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