Otro septiembre más, otro año más. Viene el frío, anochece antes, exámenes, trabajos, noches eternas… eso es lo que significa septiembre para cada uno de nosotros o al menos para mi. Tenemos las miras cerradas y aún así nosotros mismos creamos más obstáculos y problemas que nos dificultan con creces el camino.
Según dicen, somos la generación perdida, supuestamente somos los que estamos acostumbrados a que todo nos lo sirvan en bandeja, hecho y cortado. Listo para comer.
Todos los que estamos leyendo esto somos de tener la última palabra en las conversaciones, de callar bocas cuando lo único que se escuchan son estupideces ofensivas, porque sí, así somos la generación.
Sí, viene otro septiembre pero…¿Y por qué no hacemos de este septiembre uno inolvidable que nos deje huella para siempre? Ya sé que anochece antes, pero las noches son más largas así que tenemos mucho más tiempo para seguir con nuestras charlas. Sí, hace más frío, así mejor, pegaditos junto a la lumbre y una peli de excusa para mirarte a los ojos y perderme en las constelaciones de tu espalda. Sí, noches eternas de estudio, trabajos y más exámenes ¿y qué? Ya obligarás tu a las noches a no amanecer jamás, ya cerrarás bares, ya encontrarás a la persona adecuada, ya disfrutarás todo lo que te queda por disfrutar.
Porque no somos la generación perdida, sino la generación que nos perdemos para encontrarnos.
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