domingo, 11 de noviembre de 2018

Eres capaz de dar calor sin quemarme

Bajo el calor de tu piel puedo ser yo misma, la chica de siempre, la que lucha por todo.
Soy de las que valora a las personas que me dan motivos para sonreír, de las que me presentan el mundo por primera vez aunque mis ojos estén repletos de lágrimas.
Todo cambió cuando te conocí. 
Una de las mejores sensaciones es saber que te quieren. Saber que alguien quiere hablar contigo, que necesita saber cómo estás y desea verte. Es increíble percibir que has estado en la mente de alguien y que se preocupa lo suficiente como para hacértelo saber.
Ya no me da miedo intentar las cosas una vez más pero…me alarma fracasar y perderte. Me da pánico que un día cualquiera me levante y no estés al otro lado de la cama para decirme lo mucho que me quieres, para recordarme que soy una princesa con corona.
Pero….sí, ahí estabas, junto a mí cuando me dijiste:
-Cuando tu mundo se desmorone, puedes venir al mío.

-Ya estoy aquí.

Poemas del Alma

I
Tu recuerdo sigue aquí,
donde no llega el taxi del olvido.

II
Desaparecieron las palabras.
Con urgencia tuvimos que aprender
el lenguaje de las manos.

III
Ya son demasiados inviernos
como para sorprenderte desnuda
ante el espejo.

IV
Habrán sido los días de sueño,
o las noches sin dormir, quizás una mezcla de ambos;
pero siempre me fue
muy tarde para acostarme
y muy temprano para despertarme.

V
Quiéreme sin más
sin aditivos,
sin suplementos extras
que me dejan el listón alto.
Mis manos descalzas
cruzan el andén
por el que navega tu cuerpo desnudo.

VI
Cada vez que nos vemos
queda sin hallarse
la hipotenusa de los abrazos desconocidos.

VII
Las miradas se pierden
por el desagüe a través del tiempo
de un horizonte en miniaturas,
el mismo que se camufla
entre las olas si tu figura se confunde con el mar.

VIII
Me perdí mil veces
en este mar de piel y vello
tan ridículamente efímero.

IX
De amor el alma vive
pero ¿cuándo no es como fue un antaño?
y si bien sabe servidora,
el corazón vive del daño,
las cicatrices sanan
o eso dicen.

X
Y cuando veas ropas de encaje,
lo mismo que ves en mi pecho terso,
sepas que yo me quitaré lo puesto,
pero nunca más podré desnudarme.

XI
Si de poetas muertos fueron los versos más vivos;
si más vivo es quien a la muerte dio un beso,
si bien se levanta quien ha caído, 
solo caerá quien toque el cielo.

XII
Y si las palabras consiguieran alguna vez dañarte,
no las manches de odio y miedo.
Quiérelas, por amor al arte;
vérsalas de matices etéreos.

XIII
Se busca un roto
que no tenga experiencia,
basta con la lucidez
de mil noches en vela;
aullando a la luna,
bailando en trincheras,
y ahogando su música

en sorda alcoholemia.

domingo, 14 de octubre de 2018

11 de noviembre

Nunca he sido buena en matemáticas,
pero hay números que nunca se olvidan.
-al igual que las personas-
Yo, tan callada y sonriente guardando una auténtica locura en mi interior.
Tu, tan lleno de vida  con ganas de comerte el mundo.
Justo en ese momento, no necesitaba a nadie con el que hablar ni siquiera para pasar el rato,
ya tenía mi almohada, testigo de todas y cada una de mis batallas más profundas.
El tren pasó una vez por mi puerta y me la cerraron sin darme una explicación con la que poder desahogarme.
¿Por qué?
El mundo está repleto de por qué que no comprenderé jamás.
Y ahí, en el más profundo de los caos me encontraba yo.
Y pienso que tal vez no sé querer.
Quizás no sepa querer de la forma que tu quieres que quiera.
Posiblemente mi orgullo acabe mordiéndome el estómago poco a poco
como una termita hambrienta en una casa abandonada.
No te lo voy a negar.
Te cogí con ganas, te cogí con miedo.
Y ahora por dentro llueve,
se enmudece la primavera
y espero que se seque el suelo para poder salir y gritar a los cuatro vientos que bailaré bajo la lluvia si pasas a buscarme.
Que si, que te extraño desde aquel 11 de noviembre acurrucados junto a la lumbre de ese grandioso lugar.
Te sorprendiste, mucho más que yo, lo sé
Pero ¿qué más da?
Ya nos estás.
Te fuiste tan pronto como apareciste.
No me dio tiempo a invitarte a un café en el bar de enfrente, ni a mirarte a los ojos y poder decirte todo lo que quería amarte.
¡Cuidado!- me advirtieron mis amigas.
Ya había escuchado el crujido.
Doy un paso hacia delante y piso un cristal
Sobrepasa el zapato y hace herida.
Duele, mucho y sangra.
Pero no te preocupes, se el camino de vuelta a casa.
Suena a roto.
Acércate a mi pecho- te dije.
Colocaste la cabeza en el lugar donde habías dormido tantas veces

Y en ese momento te diste cuenta que ese cristal, era mi corazón.

Amores de verano

Verano es esa estación donde te reúnes con amigos,
olvidados en ese campamento tan cursi
pero realmente increíble.
Que deja huella, que deja marca.
Época de reencuentros.
Comidas familiares, repletas de gente que ni conoces
pero que más da, son los tuyos.
los que siempre están y estarán.
De pronto llegan las fiestas,
y eso significa bailes interminables al ritmo de los latidos de tu corazón,
mover la boca en cada canción, porque en realidad la letra no se la sabe nadie.
Araña el calor en la espalda y pega un chapuzón en la piscina.
El agua está helada y me miras.
Se para la respiración y me besas.
Hola.- te digo tímidamente.
Bienvenida al verano pequeña.
Locuras y escapadas se convirtieron en algo habitual.
Acampaste en mi mente, 
y congelaste los miedos.
En ese momento me di cuenta que hay personas que hacen sentir más en un verano que en toda una vida.
No has despertado aún y veo la alegría en tu mirada.
¿Dónde está el jarabe para esta enfermedad tan perfecta?
Que ni el mayor médico la ha encontrado, que ni tu lo has notado.
Desaparecieron las palabras,
y con urgencia tuvimos que aprender el lenguaje de las manos.
Pausa. Tranquila.
Deja de ilusionarte, que es un amor de verano.
El mundo es vuestro, pero cada uno por su lado.
A pesar de que ahora ya no está, no pasa nada
porque todo empezó sabiendo que tenía un final.
Que la maleta ya estaba en la estación en el primer beso.
Y no llores pequeña,
el año que viene vendrán más
dispuestos a terminar los tres poemas
que son imposibles de acabar.

viernes, 31 de agosto de 2018

18:59

Son las 18:59 de la tarde y el metro ya ha salido.
He perdido mi próximo destino y el semáforo de la avenida principal está en rojo, las señales de tráfico me advierten que no acelere, pero aún así quiero experimentar esa sensación.
Porque te extraño desde aquel diciembre  acurrucados junto a la lumbre, pensando en lo que sería nuestro bonito y ansiado futuro. Soñamos juntos pasar el frío de enero para volver con más ganas al verano. Que hasta mi bañador tiene ganas de ti, recuerda lo mucho que deshojaste los pétalos de mi bonito girasol. Este sigue dando vueltas en busca del atardecer de las 18:59 de una tarde cualquiera.  
Yo no fui quien te hizo llorar, no me concediste para eso. A pesar de que nadie es imprescindible, se que en tu interior mi girasol se marchita por tu lluvia constante.
Lo siento pero……

Me olvidé de quererte

Septiembre

Me he despertado y por casualidad…
ya es Septiembre.
Y escucho a lo lejos el sonido de los motores de ese autobús 
que sin a penas saberlo se lleva mucho de mi, 
y de ti
más de lo que ambos imaginamos.
¡Ey! Tu maleta.- le aviso.
Ni siquiera la cogiste.
Te aferraste a la almohada durante el trayecto.
Intentabas dormir temprano para soñarme menos tiempo.
¿Y de qué te sirvió?
Si me recordabas a cámara lenta,
si me sentías con más fuerza.
Sonreías como un idiota por la ventana mientras decías adiós 
con la mano
pero yo sabía que era con el corazón.
Continuabas llamando cuando no encontrabas las llaves de casa
Cuando comías sándwiches porque todos sabemos que cocinar para uno, no merece la pena.
Yo volveré a despertarme temprano para contemplar la aurora. 
Tu volverás a dormir más intenso y no te perderás ningún atardecer.
Apaga esa alarma sin volumen, 
ya no soy yo.
Me he quedado sin batería.

jueves, 30 de agosto de 2018

No nos quedamos atrás

Que he pensado que no nos quedamos tan atrás.
En pleno siglo XXI seguimos prohibiendo mendigar si llevas perro,
mejor déjalo en casa
muriéndose de hambre, sin techo, sin nada
Como los músicos callejeros, que aquí tienes que hacer exámenes para salir a la calle.
Que te evalúan, que te examinan cada paso para que caigas
Piedra a piedra se hace una montaña,
de dolor, de envidia y sobretodo de rabia.
Que pierde el desahuciado por no poder recurrir.
Que no alces la voz ni digas lo que piensas.
Que dependas de una tarjeta bancaria también te haces más tu
Pero que ya no eres ni tu.
Que lo lógico es que no tengas ni Seguridad Social
que te mueras de pena por tu triste pensión
que no llegas ni a fin de mes.
Pero que más da, eso sólo se ve en televisión
Hija, ¿tu estás bien verdad?
Si padre.- respondió ella mientras daba un sorbo al vino.
Pues eso es lo que importa.-respondió alegremente.
Aquí se siembra el egoísmo y la ingratitud.
Que no tienes ni para comprar el pan 
Sin embargo, eres el encargado de pagarles unas vacaciones por Mallorca.
Mejor nos quedamos en casa, hijo.
Cansada de “Lo siento, no me lo puedo permitir” mientras tu sigues alargando tus cenas para llegar a las copas.
¡Barra libre de hipotecas!
Lo inhumano, es nuestro himno nacional,
la bandera, los billetes con los que nos diferenciamos.
Que los inmigrantes vienen a quitarnos el trabajo
¿no lo sabías?
Pues si…
Como allí se están muriendo, los vamos a devolver
Esa talla nos queda muy pequeña ya.
Que aquí está de moda el callarse 
Y por favor no grites tan alto, te pueden escuchar.
Todos somos trapos sucios de alguien
Aquí sale gratis la violación y los secuestros.
Pero no te asustes
No te pondrán condena, la condena es de ella.
Que agradezcas ese trabajo
Tan sumamente deshumanizado
Por un sueldo donde les quites a tus hijos su inocencia y sus ganas de saborear la vida.
Por no poder llegar.
Pero tener miedo no nos hace libres.
Y ahora, si todo esto es normal…
Vótenles.