Verano es esa estación donde te reúnes con amigos,
olvidados en ese campamento tan cursi
pero realmente increíble.
Que deja huella, que deja marca.
Época de reencuentros.
Comidas familiares, repletas de gente que ni conoces
pero que más da, son los tuyos.
los que siempre están y estarán.
De pronto llegan las fiestas,
y eso significa bailes interminables al ritmo de los latidos de tu corazón,
mover la boca en cada canción, porque en realidad la letra no se la sabe nadie.
Araña el calor en la espalda y pega un chapuzón en la piscina.
El agua está helada y me miras.
Se para la respiración y me besas.
Hola.- te digo tímidamente.
Bienvenida al verano pequeña.
Locuras y escapadas se convirtieron en algo habitual.
Acampaste en mi mente,
y congelaste los miedos.
En ese momento me di cuenta que hay personas que hacen sentir más en un verano que en toda una vida.
No has despertado aún y veo la alegría en tu mirada.
¿Dónde está el jarabe para esta enfermedad tan perfecta?
Que ni el mayor médico la ha encontrado, que ni tu lo has notado.
Desaparecieron las palabras,
y con urgencia tuvimos que aprender el lenguaje de las manos.
Pausa. Tranquila.
Deja de ilusionarte, que es un amor de verano.
El mundo es vuestro, pero cada uno por su lado.
A pesar de que ahora ya no está, no pasa nada
porque todo empezó sabiendo que tenía un final.
Que la maleta ya estaba en la estación en el primer beso.
Y no llores pequeña,
el año que viene vendrán más
dispuestos a terminar los tres poemas
que son imposibles de acabar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario