domingo, 11 de noviembre de 2018

Poemas del Alma

I
Tu recuerdo sigue aquí,
donde no llega el taxi del olvido.

II
Desaparecieron las palabras.
Con urgencia tuvimos que aprender
el lenguaje de las manos.

III
Ya son demasiados inviernos
como para sorprenderte desnuda
ante el espejo.

IV
Habrán sido los días de sueño,
o las noches sin dormir, quizás una mezcla de ambos;
pero siempre me fue
muy tarde para acostarme
y muy temprano para despertarme.

V
Quiéreme sin más
sin aditivos,
sin suplementos extras
que me dejan el listón alto.
Mis manos descalzas
cruzan el andén
por el que navega tu cuerpo desnudo.

VI
Cada vez que nos vemos
queda sin hallarse
la hipotenusa de los abrazos desconocidos.

VII
Las miradas se pierden
por el desagüe a través del tiempo
de un horizonte en miniaturas,
el mismo que se camufla
entre las olas si tu figura se confunde con el mar.

VIII
Me perdí mil veces
en este mar de piel y vello
tan ridículamente efímero.

IX
De amor el alma vive
pero ¿cuándo no es como fue un antaño?
y si bien sabe servidora,
el corazón vive del daño,
las cicatrices sanan
o eso dicen.

X
Y cuando veas ropas de encaje,
lo mismo que ves en mi pecho terso,
sepas que yo me quitaré lo puesto,
pero nunca más podré desnudarme.

XI
Si de poetas muertos fueron los versos más vivos;
si más vivo es quien a la muerte dio un beso,
si bien se levanta quien ha caído, 
solo caerá quien toque el cielo.

XII
Y si las palabras consiguieran alguna vez dañarte,
no las manches de odio y miedo.
Quiérelas, por amor al arte;
vérsalas de matices etéreos.

XIII
Se busca un roto
que no tenga experiencia,
basta con la lucidez
de mil noches en vela;
aullando a la luna,
bailando en trincheras,
y ahogando su música

en sorda alcoholemia.

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