Me gustaría deciros que lo vais a conseguir, que todo el esfuerzo un día se convierte en un saco de orgullo, en una manada de sonrisas.
Ojalá me creyera cuando digo que nadie nace sabiendo volar, que todo esto de vivir es un camino en el que hay que andar mucho para saber hasta dónde se quiere llegar. Que os tropezaréis infinitas veces y habrá piedras que no sabréis esquivar. Iréis por callejones sin salida y os tocará retroceder.
Veréis muchas puertas abiertas y tendréis que decidir si queréis entrar o permanecer alejados durante un tiempo. Habrá días que os preguntaréis cómo la meta puede estar tan lejos y con el tiempo sentiréis que lo que vale la pena no es el final, sino el camino.
Os enamoraréis de algún corazón desconocido y decidiréis desviaros detrás de él.
Habrá tramos en los que iréis acompañados de la mano de algún ser querido, quizás, sentiréis que no estáis hecho el uno para el otro, que tenéis destinos diferentes.
Los que persiguen los sueños acaban sabiendo que lo más bonito de vivir no es cumplirlos, sino sentirlos cada vez más cerca.
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