miércoles, 29 de agosto de 2018

Podría quedarme...

Podría quedarme y parar las agujas de este maldito reloj,
oxidado por el viento, por el sol, por tu ausencia.
Podría quedarme para decir que no te echo de menos pero llevo exactamente un mes, dos semanas, 345 horas, 863 minutos y miles de segundos esperando.
He visto corazones rotos cansados de escuchar siempre lo mismo,
que volverías, que vendrías a por mi una vez más.
Podría quedarme para hacerlo de nuevo,
sentir tus labios junto a los míos, 
escalofríos que anuncian que no hago lo correcto.
Sentir el temor, cantar tus miedos, esconder los mios para volverlos más nuestros.
para apagar el fuego, ese que nos come por dentro
porque quema -mucho-
Y arde.
Poco a poco nos destruye.
Y ya se me están desgastando las últimas palabras que te dedico.
La vida es una auténtica mentira.
He visto como confiabas en otras personas que no conoces de nada,
Que te llenan el oído de lo que será el mañana
Mientras yo sigo esperando que el tiempo cure las agujas de este oxidado reloj.
Podría quedarme para chocarme con tu corazón
Y atropellar tu sonrisa
Pero lo siento,
Podría, podría….
El mundo está cargado de PODRÍAS que nunca se cumplen.
Perdóname amor, pero este es el último texto que te escribo.
Podría arriesgar y recuperarte de nuevo,
levantarme cada mañana con tus brazos sobre mi cuerpo desnudo,
desayunos interminables en la cama
o incluso, podría quererte tres inviernos seguidos. 
Sin embargo…
Ya es tarde amigo.

Podría quedarme, pero ya me he ido.

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