Dame besos de más,
por si alguna vez te echo de menos
o se nos ocurre volver a perdernos.
Dame besos de más para los días lluviosos en los que no tengo nada mejor que hacer.
Solo llamarte y perdernos,
en tu casa o en la mía. -eso es lo de menos-
Porque aunque tu no lo creas, una mañana llega alguien
que destruye las espinas, esas que te matan por dentro.
Y dejas de sangrar.
Y te curan.
Y te sanan.
Porque ya no necesitas tiritas, ni derretidos hielos.
Ahora pareces otro, tal vez un poquito mejor.
Eres ese golpe de aire que entra en los pulmones antes de una parada total.
Eres ese lugar donde me quedaría a vivir, aunque sea sola
Sabiendo que siempre estarás.
Eres adrenalina y caída.
Guerra y paz.
Eres todas esas cosas que quiero que seas.
Dame besos de más
Por esta noche y por las que vendrán.
Calla.
Ha sonado el timbre.
¿Sabes quién es?
No -me respondiste asustado.
Es la alegría que viene a recogernos.
Está claro que la vida cambia cuando encuentras ese frasco de perfume que tanto añorabas.
Cambia cuando un disparo es incapaz de atravesar el corazón.
Que ya no mata ni el veneno más puro.
Abarcas mis ganas de comerme el mundo recordando que prometías empezar por la otra esquina
Porque el centro es mío.
Tu, me has hecho grande al sentirme pequeña.
Tu, me has convertido en lo que soy.
Dame besos de más,
por si alguna vez te echo de menos.
Has sabido darme caricias en cada herida para sanarlas más rápido.
Nada de cristalmina.
Me has curado el insomnio,
me has recetado una dosis diaria de amor con hielo.
Y un café contigo por favor.
Dame besos de más,
porque por encima de todo, estamos nosotros
Y ahora más que nunca
Puedo hablar de amor con la boca grande
Puedo hablar de amor, solo si es contigo.
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