Este texto no se lo dedico a nadie.
Ni a ti.
Ni a mi.
Ni siquiera a todos aquellos que se han dejado la piel en mis momentos de esplendor,
y en mis recaídas…
Ahora, en lo más alto de mi vida,
cuando todo va de lujo,
cuesta arriba y sin frenos.
Ahora, que ha desaparecido ese mono a tu olor,
a tu forma de ver la vida con más tranquilidad.
Quizás tu también revoloteas en mi estómago
y no quieras decir nada.
Por miedo.
Por orgullo.
COBARDE
Si, tu… eres un cobarde.
Las cosas se hablan y se arreglan.
Se piensan y se crean,
Que no soy el hada madrina de Cenicienta
Ni mucho menos Campanilla en toda esta historia.
Soy una más.
Una de tantas pero…
Camarero, ponte media ración de sinceridad por favor.
Que aquí falta.
O sobra.
Que sepas que pasan los días y me canso.
Te mataría a carcajadas antes de romper a llorar.
Para terminar, diré que adjunto este documento
En algún lugar del ático del alma.
Para cuando recaiga,
Recuérdame que una vez estuviste
Y que sólo el que vive se siente viejo.
Sólo el que vuela se siente ave.
Sólo tu, te creías superman en este mundo tan real.
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