jueves, 9 de abril de 2020

Primavera en plena pandemia

Como un corte limpio, así de veloz, así de tajante, la vida se trasformó hace unas semanas en un laberinto sin salida. El Gobierno decretó un estado de alarma, ese que desde la época franquista los españoles no habían vuelto a vivir y a la población se le ordenó un confinamiento permanente durante quince días, luego otros tantos y ya vamos por el día veintinueve. Millones de personas entramos en un paréntesis constante del que no se sabe ni cuándo ni cómo ni cuántos saldremos de este naufragio letal que va arrasando con la vida de todo aquel que se le pone por delante con un simple estornudo o un apretón de manos. Se cancelaron las clases, se vaciaron las calles y se llenaron los hospitales de profesionales dispuestos a dar su vida por los demás porque si necesitas una mascarillas, nosotros cosemos mil más.
El metro serpentea por territorio foráneo. Las familias se encerraron en sus pisos. Los ancianos se vacunaron de soledad y tristeza. Empresarios y trabajadores declinan ertes en todos los tiempos verbales con sus respectivos modos incluidos. Más de setecientas  personas han muerto hoy en nuestro país, los/as autónomos/as se ven arruinados y desolados, incapaces de poder llevar el negocio hacia delante, el pueblo está perdiendo la cabeza con tantas noticias de sufrimiento tenaz a punto de estallar una revolución emocional. Pérdidas, pérdidas y más pérdidas. Aunque lo único que no perdemos es la ESPERANZA. Tampoco perdemos la ilusión de hacer mañana nuevas tareas con los más pequeños de la casa, que pintar se ha convertido en nuestro hobby favorito, que escuchar música no había tenido tanto sentido desde que comprendemos la letra mirando a nuestra pareja a los ojos, que ahora, en plena pandemia sanitaria, las 20:00h se ha convertido en la hora de encuentro, en la hora de un nuevo concierto para alegrar estos corazones sedientos de vitalidad.
Aplaudimos, nos emocionamos, nos miramos y besamos más y mejor a los nuestros porque hoy es un día más para disfrutar la vida y uno menos para salir de esta tregua ejemplar que nos llevará en un futuro, no tan lejano, al país de nunca jamas con Peter Pan y campanilla, un pais donde no haya sufrimiento ni dolor, sino sonrisas a destiempo y fiestas que se alarguen hasta por la mañana porque a mi siempre me han dicho que hay llegar pronto por eso tengo la costumbre de  esperar al sol para que me acompañe a casa.

Pero…shhh calla que ya ha amanecido. El sol, apaciguado, nace de nuevo y la naturaleza, ajena a nuestro temor, nos susurra que regresa la primavera y todos sabemos que tarde o temprano, regresarán las flores al jardín que le hicieron crecer.

💪💙💪💙


#quedateencasa

No hay comentarios:

Publicar un comentario